The end of the line

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P&R al Director

Preguntas y Respuestas al Director

por Rupert Murray

Este es su segundo largometraje documental. ¿Por qué ha elegido la sobreexplotación pesquera como tema?
He escogido los océanos como mi tema y, cuando te cuentan su historia, no tienes más opción que la de cubrir el trabajo del depredador más eficiente del sistema: el hombre. Me he quedado fascinado con la belleza de muchos documentales sobre historia natural, pero me enoja pensar que ayudan a perpetuar un mito sobre los océanos: que existen en una burbuja perfecta protegidos del hombre. Hoy en día la influencia destructiva del hombre se aprecia en los cañones y desfiladeros más remotos. La pesca ha provocado cambios evolutivos en los peces. No hay lugar seguro. Creo que se trata de una historia de la que mucha gente sencillamente jamás ha oído hablar. Yo he escogido The End of the Line – Un Mundo sin Peces porque pienso que la verdadera historia de la interacción del hombre con el mar es fascinante y que los personajes que he descubierto en ella y que están luchando por el mar resultan cautivadores. Pensé que el libro sobre el que se basa la película es esperanzador dado que las soluciones que se proponen para lo que resulta un problema enorme y universal son sorprendentemente sencillas.

¿Guarda Vd. una relación especial con los mares o con los peces?
Vivo en el centro de Londres pero siempre he tenido presente el mar, soñado con los océanos y con lo que contienen. Esta fascinación se hizo realidad cuando tuve ocasión de bucear entre los espectaculares restos del naufragio de un buque llamado S.S. Yongala cerca de donde viven mis suegros en North Queensland, Australia. Me encanta comer pescado; en el pasado, trabajé en un elegante restaurante londinense especializado en ostras. Aparecí en una ocasión en la televisión japonesa por mis pequeñas esculturas de ballenas y delfines que creaba como si fueran maquetas de aviones hechas de madera de balsa. He pasado muchas vacaciones de mi infancia jugando en charcas entre rocas de la playa. Con veintitantos años pasé mucho tiempo pescando en la costa sur de Inglaterra aunque sin gran éxito. Me obsesionan los botes con batanga de la Micronesia. Me encanta todo lo que tiene que ver con los océanos y creo que todo sería mucho mejor si siempre estuvieran repletos de vida.

¿Podría compartir con nosotros algunas de sus experiencias durante el rodaje de esta película, en lugares como Gibraltar, Malta o Senegal?
Viajé a algunos de los lugares más increíbles del planeta y he sido testigo de espectáculos maravillosos, pero he escuchado la misma historia dondequiera que fuese. En Gibraltar, un punto de encuentro de dos mares que era un crisol de abundancia y diversidad marinas, las almadrabas utilizadas desde hace tres mil años tiñen el mar con la sangre del atún rojo gigante con cada vez menor frecuencia. Las calas de Chesapeake Bay, que en un tiempo recibieron al Capitán John Smith con una riqueza marina que no se había visto en Europa desde hacía mucho tiempo, hoy están inundadas de algas y de plancton porque las criaturas que se alimentaban de esto ya no existen. Terranova, Nova Scotia, Senegal, Marsella, Newlyn, Lowestoft, y muchos otros lugares que no hemos visitado han visto mermar sus poblaciones marinas. La situación de estos lugares a lo largo de la cadena pesquera hasta The end of the line –el final del sedal– ha determinado el orden de su aparición en la película. Hemos intentado contar una historia sobre un problema que afecta a un océano global. Con lo que nos hemos encontrado, desgraciadamente, es que es igual para todos.

El tema de la sobrepesca parece abrumador. ¿Qué es lo que quiere que la gente deje de hacer? ¿Qué es lo que quiere que haga la gente?
Sólo parece abrumador si uno se fija en la parte negativa de la cuestión. Si se tiene en cuenta lo sencillas y lo fáciles de realizar que son las soluciones, el hecho de que la industria pesquera es relativamente pequeña como para poder ser regulada correctamente y que la creación de una red global de reservas marinas costaría lo mismo que nos gastamos en helado, creo que se pueden mantener la esperanza y el optimismo. Unos océanos sanos constituyen un éxito para todos: para las comunidades pesqueras y costeras, para la salud del planeta, para nuestra dieta, para nuestro futuro. Quiero que la gente se dé cuenta de que salvar a los océanos está a nuestro alcance. En primer lugar quiero que la gente se plantee quién les suministra el pescado y que intente comprar sólo pescado capturado de forma sostenible. En segundo lugar, queremos influir sobre las decisiones políticas y para ello queremos que la gente corra la voz sobre la película y se una a nuestra campaña, con presencia y acceso a través de la web.

¿Puede realmente el consumidor influir en la situación? ¿Debería dejar de comer pescado y marisco por completo?
Yo personalmente he reducido la cantidad de pescado que consumo. Lo como sólo en ocasiones especiales y sólo compro pescado que cumpla unos estándares de certificación. No compro depredadores de gran tamaño, tales como el merlín, el emperador, el atún, el bacalao, la raya, etc. Intento comer especies marinas más pequeñas, que tienen un gran sabor y son mejores para la salud; tomo mi decisión sopesando si el pescado tiene el sello de certificación de la MSC (Marine Stewardship Council), si se vende en pescaderías acreditadas o lo que recomiendan las guías de pescado y marisco. Creo que la gente no debe dejar de comer pescado sino hacerlo con cuidado y con el respeto que se merece el consumo de un animal salvaje.
El día en que los grandes minoristas decidan vender únicamente un producto pescado de forma sostenible porque sus clientes lo demanden, el mensaje habrá llegado directamente al mercado y  a los pescadores, y el mar se beneficiará.

¿Cuál es su opinión actual acerca de los pescadores? ¿Qué piensa acerca de la pesca industrial, con grandes flotas y métodos de arrastre?
He conocido a grandes pescadores durante el rodaje de esta película, especialmente los de la isla de Kodiak en Alaska. Pienso que no todos los pescadores son malos; muchos están intentando hacer lo correcto pero se encuentran en una industria en decadencia. En muchos lugares la época dorada de la pesca hace tiempo que desapareció y los pescadores que quedan sobreviven en un mundo de recursos – y por tanto de ingresos cada vez menores y deben hacer frente a pagos, cada vez mayores, de créditos bancarios para la compra de sus barcos, por lo que se trata de una vida difícil. Luego están los pescadores que están ganando cantidades ingentes por saquear nuestros recursos, con frecuencia de forma ilegal. Generalmente, las grandes flotas industriales capturan la misma cantidad de pescado que las artesanales, pero emplean mucho más combustible, menos personal y resultan mucho más nocivas para el mar en general. La pesca de arrastre de fondo debería prohibirse de inmediato, y Rusia e Islandia merecen ser criticadas por haber impedido su prohibición en 2006.

¿Puede imaginar un restaurante de sushi que sólo sirviera pescado sostenible?
El sushi, hoy en día, ya no está tan de moda. Algunas cadenas parecen estar diversificando hacia productos no-pesqueros y he oído que hay chefs de sushi en Japón que están experimentando con el sushi de venado como alternativa al atún. Mi sushi favorito solía ser el Unagi o anguila de agua dulce hasta que descubrí que había mermado en un 99% la población en los últimos 30 años. Esto me quitó las ganas. De esto me enteré mientras asistía a una reunión de las pesquerías de la UE. Éramos los únicos periodistas encargados de cubrir la decisión sobre el futuro del atún rojo, pero la decisión anterior que se había tomado aquel mismo día había sido sobre la anguila. Nadie cubría el tema de la anguila, ni siquiera nosotros. Así que en aquellas dos sesiones estaba todo lo que había que saber acerca del sushi. Dos de los platos más populares de la carta están en vías de desaparecer. No obstante, no hay motivo por el que los chefs de sushi no puedan emplear especies sostenibles; la raíz de esta resistencia es ‘cultural’. Por lo menos ésta es la excusa facilitada por Richie Notar, del restaurante Nobu, al describir las diversas opiniones que existen en su propia empresa acerca de servir o no el amenazado atún rojo. A pesar de saber que estas especies están en peligro crítico de extinción, y que se estima que un gran porcentaje de su captura es ilegal, continúan sirviéndolo.
Algunas pesquerías han declarado que la predicción de la desaparición de los peces y los crustáceos para 2050 es una exageración.

¿Qué responde a esto? ¿Se trata ésta de una campaña alarmista?
En algunos lugares dicen que no se agotarán los caladeros en 2048 porque su propia pesquería en concreto marcha bien, por ahora, y no perciben el alcance global de la situación. En otros lugares, por el contrario, los caladeros ya se están agotando. En Gran Bretaña, por ejemplo, donde las primeras pistas arqueológicas indicativas de la sobreexplotación pesquera datan del siglo XI, el Profesor Callum Roberts explica que determinados recursos marinos ya se ha extinguido en algunas áreas de Escocia. A lo largo de una gran parte de la costa este de Inglaterra, que durante mucho tiempo soportó una gran flota pesquera, la industria pesquera desapareció hace más de diez años. En Lowestoft, lugar de origen de la gestión moderna de las pesquerías, de una flota arenquera de miles de barcos sólo queda una trainera en el puerto. Hemos visitado Newlyn, en Cornualles, donde un programa conjunto de los científicos y la comunidad ha previsto la extinción de algunas de las especies clave en 2018. Me interesaría saber qué pesquerías ponen en duda estas cifras. Me he dado cuenta de que las personas que más se oponen a estas cifras son los científicos de las pesquerías, que piensan que tales cifras representan una mancha en su trayectoria profesional. Y así es. En algunos lugares todo marcha bien, cosa que mostramos en la película, pero las tendencias en general son adversas y, a menos que cambiemos, seguirán siendo negativas y llegaremos al punto cero. Y esto me asusta.

¿Cuál es su siguiente proyecto cinematográfico? ¿Seguirá con los océanos o piensa hacer otra cosa?
Nuestra campaña seguirá su curso durante bastante tiempo tras haber realizado la película y me interesa mucho realizar un proyecto relacionado con Áreas Marinas Protegidas. Tengo varias ideas que me gustaría coincidieran con las fechas globales de protección a las que se ha comprometido el mundo, que tendrán lugar en 2012. Asimismo estoy trabajando actualmente en una película sobre la ceremonia de inauguración de los próximos Juegos Olímpicos, que será seguida por 2.000 millones de personas (la ceremonia, no mi película) e intentando averiguar lo que dicha ceremonia revela sobre mi ciudad de origen, Londres, y el ser británico.

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